Skimotea con Cabeza!!
En esta búsqueda sólo vamos a encontrar un referente y éste no es otra cosa que el Casco.
Un dato a reseñar y alejado del componente visual pero que es notable remarcar es atenerse a la mera estadística para comprobar la importancia de su uso; donde podemos encontrar datos como que el 47% de las víctimas de avalancha presentaba un TCE o lo que es lo mismo un traumatismo craneal; este apunte es un simple ejemplo de los riesgos que corremos sino lo usamos, pero donde realmente se verifica su necesidad es los descensos, donde todos discurren por terrenos de pendiente con rocas, árboles …. y a todo eso hay que añadir la velocidad (siempre más elevada que la podemos llevar en Bici).
Al igual que otros materiales de seguridad el casco no evita accidentes, pero si que puede minimizar los daños potenciales ante una caída. Al igual que ha sucedió en otros deportes como el ciclismo o el esquí alpino, que el casco se hay impuesto como un elemento obligatorio en el mundo de la competición ha sido trascendental para la aceptación de los usuarios normales en su práctica. No olvidemos que en este mundo tan virtual que vivimos, la imagen que transmiten los “máquinas/profesionales” es decisivo para que el uso de un materia sea “cool” y no de frikis.
El importante auge del Skimo y su gran abanico de practicantes no ha pasado desapercibido a los fabricantes, al igual que su reciente incorporación al mundo del olimpismo; éstos se han puesto rápidamente las pilas y han sabido surtir a el mercado con una amplia oferta increíble de modelos, donde sólo los pesos y estética son el elemento diferenciador.

Aunque no hay ningún estudio acerca de su uso, si podemos afirmar que no llega a ser del 100% una situación que se repite en todos los países alpinos. Las razones de esto las podemos buscar en los razonamientos habituales: nunca se ha usado, el casco pesa, da calor, no es estéticamente agradable, etc. Todo esto esconde una serie de prejuicios que no corresponde con la posibilidad de tener una grave lesión por no usar este material.
Por supuesto aquí no tratamos de implantar su uso en forma de obligación o prohibición, el usar casco debe salir de una reflexión personal, en la que analicemos y valoremos todas sus ventajas e inconvenientes, tomando la filosofía de que todo es subjetivo pero se deben afrontar las consecuencias, un ejemplo muy significativo son los EEUU donde el uso del casco en moto, o el cinturón de seguridad es una decisión personal, eso si el seguro no se hace responsable en caso de negativo.
Y como dijo un buen alpinista , al ser preguntado porque usaba siempre el casco en todo tipo de escaladas, su respuesta fue: ¿Y tú por que no lo usas? La respuesta es obvia: hay más razones para su uso que para no llevarlo.
Si todo esto nos convence, ahora sólo nos queda ver que podemos encontrar para mejorar nuestra protección y aquí es donde nos puede entrar la duda y no es para menos dado que no existe ninguna norma específica (EN) relativa a los cascos para Skimo, con todo esto no queda otra que escoger entre modelos cuyo uso es más general como son los usados para la escalada o el esquí/snow tradicional un motivo que genera una cierta confusión al no saber muy bien si estaremos suficientemente protegidos.
No obstante personalmente y hasta que haya una norma específica que regule de manera específica el Skimo, creo que los cascos de esquí y concretamente los destinados al Snowboard son más adecuados para el Skimo, bastante por encima de los tradicionales cascos de escalada, la razón es obvia la zona de impacto y efectividad de la sujeción es bastante distinta para la escalada y el Skimo.
Este motivo lo aprovechan los fabricantes que lo usan a su favor sin entrar en las prestaciones específicas para una actividad tan especial como el Skimo, si nos paramos a ver el detalle de la normativa veremos que la gran diferencia estriba en la concepción y resistencia de los mismos frente a impactos laterales, frontales o de nuca bastante diferentes a los que determinan los cascos de escalada, los más usados en la actualidad.
Fuera de toda duda, el uso del casco en el Skimo debería ser una obligatoriedad para todos sus practicantes sin embargo esto se ha traducido en la existencia de una Normativa Europea propia que regule específicamente este material por lo que nos vemos abocados a navegar entre las distintas EN.
Todos los cascos se consideraran como EPI por tanto están sujetos a las normativas europeas (EN) de homologación independientemente de sus uso, como hemos dicho la ausencia de la necesaria normativa europea especifica, no queda otra que adaptarnos a las ya existentes, todas son particulares y hacen referencia exclusivamente a las propias regulaciones sobre actividades de escalada o esquí/Snowboard.
En este momento algunos fabricantes han optado por fabricar modelo de cascos que cumplen con las dos normativas existentes y de paso aunar las características de protección de cada normativa, algo muy valorable pero que significativamente lleva un aumento en su precio.
Algo que puede hacer cambiar la situación actual es la decisión de la ISMF de obligar el uso en competición de cascos con esta doble homologación EN 1077 Clase B y EN 12492, por lo que es a buen seguro un punto de inflexión en este mundo.
Actualmente existen varias normativas que pueden ser un poco perdedoras para los consumidores y que pueden confundirnos a la hora de escoger nuestro modelo.
• EN 1077 para uso en actividades de esquí o snow board que a su vez se divide en dos clases:
• Clase A protege un área más grande de la cabeza y ofrece un mayor grado de protección contra la penetración, cascos compactos y que cubren todo el área de la cabeza.
• Clase B ofrece una mayor ventilación y una mejor audición, pero un poco menos de protección al dejar al descubierto la zona del oído.
• EN 1078 la relativa a actividades de Bici, Skateboard o patinaje
• EN 13484 para Actividades de Deslizamiento en Trineos
• EN 12492 exclusiva para actividades de Escalada
• UIAA 106 norma complementaria exclusiva de la UIAA que regula especificaciones de cascos de escalada.
Después de este lio ¿Qué nos queda?, pues hay que quedarse con lo más importante, que no es otra cosa que llevar uno; para a continuación buscar aquel que mejor se adapta a nuestras actividades.
Con el auge del esquí de montaña las diferentes marcas se han puesto las pilas y cada temporada están apareciendo cascos cada vez más específicos para el esquí de montaña, mejorando la protección cervical, algo que sólo se aporta con la EN 1077; también se está incorporando el sistema RECCO en su construcción, algo muy acertado y que nos dará un punto más seguridad en caso de avalancha.
Así que puestos a la faena voy a dar mi visión personal función de su uso.
• Freeride: No hay duda la opción válida es la EN 1077 Clase A, ésta es la única que ofrece una protección integral de la cabeza, más allá sólo quedaría los de moto o automovilismo, estos modelos son lo más pesados y rondan lo 350/450 gr.
• Skimo Competición: Sin opción también la ISMF obliga a la doble normativa EN 1077 CB y 12492, más ligeros y que no suelen sobrepasar los 300gr.
• Skimo Habitual: Si somos usuarios del Skimo, lo más recomendable sería elegir algún modelo que cumpla la doble normativa, al igual que los anteriores su peso no sobrepasa los 350 gr.
Una pregunta final podría ser si el uso del casco es si su uso queda sólo relegado al descenso algo que puede parecer lo lógico, sin embargo esto a todas luces es erróneo, tanto la pendiente como los obstáculos están presentes en toda la actividad y por ello el riesgo es el mismo, en muchas ocasiones una caída en ascenso es más comprometida y posible, como puede suceder al ejecutar una vuelta maria o en el paso de una zona expuesta.
Recuerda que lo más importante es minimizar el riesgo y vale más protegerse con lo que podamos que confiar en la suerte.
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