viernes, 2 de diciembre de 2016

Malicioseando

Aunque la intención era otra, el corredor de Todos, la Meteo  impuso el sentido común así que nos conformamos con hacer cima  y completar la circular desde Matalpino a la Barranca.




Un agradable día con los colegas, Chema, Ruben, Juanjo y Raquel  que el tiempo no pudo
estropear. 

Cuidados Para el Material Skimo

En teoría esto iba a ser un artículo para el Desnivel de invierno pero no se porque después de todo y sin aviso no se publica así que mejor para todos , aquí esta gratis.

Un día perfecto sol, frio pero no excesivo, 20 cm de nieve fresca sobre una capa firme que sólo nos deja un riesgo 2 de avalancha, el día promete llevamos media hora de subida y los  dientes están cada vez más largos, el descenso va a ser para recordar y como no para colgar en el Blog, cuando  de repente sucede algo sin remedio la piel se despega y no hay Dios que la pegue…….; aquí es cuando surge un improperio a la altura, sin embargo la culpa es nuestra.

Para practicar Skimo no sólo hay que prestar atención al nivel técnico, nieve,  ….. hay que tener el material a punto y en estado óptimo; para ello hay que haber hecho antes los deberes.

Si bien cuando la temporada avanza ya no  solemos tener demasiados problemas con nuestro material, pero el primer día es cuando las alarmas están al máximo sino hemos tenido en cuenta una serie de cosillas

Para hacer  un buen Skimer hay que aprender a cuidar a nuestro material y tener presentes que hay tareas inevitables  sin las cuales  es imposible disfrutar de nuestra pasión.

Así pues hay va una guía para:

Un Antes

Lo lógico es que el material haya sido guardado con la suficiente diligencia desde el último uso por tanto sólo haya que darle un repaso para   comprobar que todo es Ok, así sólo nos quedaría esperar a la ansiada Nieve.

 En estas comprobaciones deberemos repasar y ajustar el equipo prestando atención a los aspectos fundaméntales del equipo que reseñamos:

Fijaciones: ajustar el Din de las fijaciones y  comprobar su ajuste con nuestra  bota, no está de  mas desmontar el muelle, limpiarlo y darle una fina capa de aceite,  para realizar esta operación   se  necesita un  aceite  con poca densidad. Para finalizar  comprobaremos   los tornillos de sujeción a las tablas y los bordes de la carcasa donde se sujetan.

Esquís:  Inspeccionar la torsión y flexibilidad de los esquís a fin de comprobar que el nervio y estructura interna del esquí no está dañada  o afectada por el almacenaje, no hay que decir que son una de las piezas más importantes del equipo, por lo que vamos a detallar todas las partes a revisar:

o Suelas debemos volver  limpiarlas con disolvente para eliminar los restos  de polvo o residuos  que puedan estar adheridos, es importante dejar ventilar las suelas  con el fin de  que se evapore totalmente el disolvente durante unas 24 h, posteriormente pasaremos una lija de madera suave para quitar restos en la capa superficial de la suela. 

Si  la suela está limpia pero observamos un tono blanquecino, esto no es otra cosa que producto de la falta de hidratación  durante el proceso de almacenaje, y que se subsanan aplicando una pequeña capa de  cera caliente que luego  rascaremos con una rasqueta especial de cera. 

 En el caso de que  observemos daños importantes o simplemente no nos veamos capaces de hacerlo correctamente entonces es el momento de  llevar los esquís a un taller de confianza para que sean ellos los que hagan estos trabajos por nosotros.

o Cantos es la parte más delicada y que requiere un cuidado más especial,  lo habitual es que necesiten sólo una pequeña limpieza  con un paño aceitado  para quitar el posible óxido que se haya podido formar. En caso de no haberlos dejado afilados no nos quedará otra proceder a su afilado.

Botas: Sacar  los botines y orearlos un par de días quitando las plantillas , comprobando que no haya humedades ni olores desagradables, un poco de polvo de talco ayuda a estos menesteres; revisar los enganches de la carcasa y revisar la suela este correctamente adherida a la estructura de la bota.

Pieles: este es el elemento que mayores disgustos nos da el primer día, hay que comprobar que el pegamento está bien y que no se ha degradado por el almacenaje del verano, a veces las elevadas temperaturas del verano pueden afectarle, sino estamos seguros lo mejor es hacer una prueba en casa pegándolo al esquí y ver cómo se comporta a temperatura ambiente; si la prueba sale mal no quedará otra que quitar el pegamento y poner uno nuevo.

Bastones: comprobar que se desenroscan bien, estado de las rosetas y poco más.

Arva:  comprobar su estado y funcionamiento  con pilas nuevas, aprovechar para hacer un entreno en “seco” para recordar y ponerse a tono.

Pala y sonda: buscarlas y dejarlas a mano para que no se queden en casa, verificando su ajuste y montaje.

Ropa y complementos: revisar nuestro vestuario  y  hacer una evaluación de cómo nos fue para subsanar aquello que vimos que debíamos cambiar, renovar y poder buscarlo con tiempo.

Todas estas tareas nos ocuparan poco tiempo y nos aseguraran a que desde el primer momento  nuestro material este en optimas condiciones.

Y un Después

Hay temporadas que  son un auténtico test  de resistencia para  nuestro material y difícilmente sale indemne, de esta forma contribuimos a alargar su vida y dejarlo preparado para el comienzo de la temporada siguiente, olvidándonos de él hasta ese momento puesto que lo vamos a tener en las mejores condiciones.

Dentro de estas labores   hay varios niveles de trabajo que van en función de nuestras habilidades, las posibilidades de disponer de material adecuado para  trabajar el material, ganas, espacio  y otros condicionantes; desgraciadamente el material de reparación es caro y requiere disponer de un lugar  amplio de trabajo, aun así todo va en función de lo que nos queramos implicar, una buena solución es disponer de un club, asociación o grupo de amigos  con los cuales montar un pequeño taller.


Si nuestra intención pasa por realizar el  nivel básico de mantenimiento conviene tener como referencia una serie de puntos o aspectos a comprobar.

Esquís:
Aflojar el Din de las fijaciones y proceder a sacar los muelles de tensión y proceder a su engrase, ), para realizarlo  se puede utilizar el aceite especial para máquinas de coser, más barato que el que nos vende como especial

Comprobar holguras en  los tornillos de sujeción a las tablas

Inspeccionar la torsión y flexibilidad de los esquís a fin de comprobar que el nervio y estructura interna del esquí no está dañada (algunas temporadas  machacan la estructuras. 

Las suelas debemos limpiarlas con disolvente para eliminar los restos de pegamento que puedan estar adheridos, es importante dejar ventilar para que se evapore totalmente el disolvente, posteriormente pasar una lija de madera suave para quitar restos. Si las suelas suelen presentan marcas blancas, éstas no son otra cosa que producto de la falta de hidratación  de las mismas durante la temporada y que se subsanan usando de manera regular ceras calientes que no rascaremos hasta que retomemos la temporada, si estas marcas son muy generalizadas conviene llevar los esquís a un taller de confianza para que nos retiren esa capa superficial de cofis y nos añadan una nueva. Hay que prestar gran atención a la presencia de  daños profundos o cercanos al canto  pues estos pueden derivar en  problemas mayores y necesitan una reparación profesional.

Los cantos es la parte más delicada del proceso y que requieren  un cuidado especial no debemos probar a repararlos sin haber realizado unos ensayos en algún esquí viejo pues si la cagamos va  a ser difícil arreglarlo, una lija fina suele ser suficiente para quitar el óxido si este es superficial, otra cosa es su afilado, conviene recordar que el material de los cantos es algo que se acaba…… Si están correctamente afilados pasar una lija fina de madera y añadir una capa de vaselina o  con la cera de la suela.

Una parte que no se presta atención es  a  la  parte superior de los esquís y  desdeñamos golpes o  hendiduras, las estructuras modernas de los esquís en la mayoría compuestas  de combinaciones de distintos materiales hacen que estos sean sensibles a la acción de la humedad por lo que deberemos  revisarlas y tapar  los agujeros o marcas aplicando algún pegamento de contacto resistente.

Por último para los esquís recordar que debemos guardarlos en un sitio seco y separado a fin de que estos mantengan sus formas de manera natural.

Botas:
Lo primero que debemos hacer es sacar los botines y esperar a que estos se sequen totalmente, luego los introduciremos de nuevo, se pueden añadir algún producto antibacteriano con papel de periódico y fijándonos en que la lengüeta queda correctamente posicionada, sólo nos quedará cerrar los ganchos  en una posición sin tensión.

Bastones:
 La parte más sencilla del conjunto pues sólo tendremos que desmontarlos, limpiarlos en seco sin aceitarlos, depende el modelo es posible sustituir algunas piezas.

Pieles:
 Repasaremos el estado del pegamento y su capacidad de adhesión  así como el estado del pelo de la piel con especial atención a la zona del puente que es la zona que sufre mayor degradación.

En el caso de tener alguna rotura tenemos dos opciones coserla o bien pegar un trozo de esparadrapo por el lado posterior, en ambos casos debemos retirar el pegamento de la zona dañada antes de hacer cualquier opción.

Si las pieles presentan suciedad, restos de tierra etc. Conviene lavarlas con un paño húmedo y   jabón neutro.

Para guardarlas las dejaremos, lo mejor adheridas  a la  película plástica que normalmente viene con las pieles,  así evitaremos que se seque el  pegamento.

Arva:
 Simplemente deberemos quitar las pilas y guardarlo en lugar seco, es recomendable cada 4 años mandarlo a la casa para su mantenimiento, actualización software.

Aún con todo esto hay que tener en cuenta:

Que tal como cuidemos nuestro material así nos durará y responderá cuando lo necesitemos, dedicar tiempo y algunos euros es la mejor forma de ahorro que tenemos para conseguir una buena temporada sin disgustos, por este motivo no viene de más unos consejillos finales.

Uno de los aspectos claves a la hora de poner los esquís a punto, es que al contrario que unos esquís tradicionales éstos son más delicados y una reparación mal echa pude acabar con la vida útil del esquí, con el añadido de que cuanto más ligero (caro) sea el esquí mayor cuidado debemos tener; por este motivo sólo es recomendable llevarlos a un taller donde dispongan de un Skiman profesional y no a cualquier taller con una oferta económica espectacular, por poner un ejemplo un afilado agresivo del canto puede dejarlo inservible una vez se haya gastado el afilado o deformar la estructura interna del esquí.


Para afilar los esquís tenemos dos parámetros a valorar:

o  Afilado, éste nos proporciona el agarre en la pendiente  y lo recomendable es ajustarlo entre un 88/87º, para comprobar si están afilados pasaremos  muy suavemente la placa de la  uña (placa ungüeal) por el canto si corta es que están perfectos.
o Tunning, angulación  del canto respecto a la suela, nos ayuda a la conducción y la medida aconsejada es 0,5º.

Con las pieles no es recomendable cambiar el pegamento cada año, es mejor realizarlo cuando se necesite, la aparición de grumos, suciedad y poca adherencia nos va a indicar el momento adecuado; para sustituirlo  lo mejor es usar la espátula eléctrica, pues remedios caseros como plancha, disolventes son engorrosos y  necesitaremos un espacio adecuado para trabajar. A veces con reforzar las zonas más conflictivas como colas y parte de los tensores delanteros es suficiente

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Nueva bota Lange Travesía


La prestigiosa marca de botas de esquí Lange no podía dejar pasar el "filón" que representa el mercado del Esquí de Travesía y se atreve a lanzar su propuesta con tres modelos de alta calidad y prestaciones.

La línea se llama FreeTour y su base es una bota de 4 ganchos  con distintas durezas de 130 y 110, con un modelo hiper ligero el XT130 Low de sólo 1790 gr el par.

Todas las botas con carcasa en Grimalid.


lunes, 28 de noviembre de 2016

Arva, Pala y Sonda, un Trio Indispensble

Ya ha llegado el invierno y como es normal empiezan a aparecer noticias donde se han visto involucrados  esquiadores, raqueteros o montañeros, unos echos que inexorablemente suceden año tras año, pese a esta  situación es conveniente recordar que frente a ello tenemos ciertas herramientas y  conocimientos que deben compensar o al menos ayudar  paliar los propios riesgos inevitables de la montaña invernal.

Esta Preparación pasa por tres pilares o fundamentos ineludibles:

Formación: es necesario disponer de unos conocimientos  elementales  que nos hagan comprender los mecanismos y funcionamientos de la estructura de la nieve.

Materiales: disponer de un Arva+Sonda+Pala es incuestionable y son las piezas inequívocas de cualquier deportista invernal.

Práctica: parte que consiste en saber usar y utilizar los materiales y conocimientos propios para poder desplazarse con seguridad por terreno nevado y a su vez  saber realizar un rescate de una victima de avalancha.

 Todos estos puntos son conocidos por la gran mayoría de deportistas invernales pero quizá donde más se falla es el aspecto de los Materiales, la razón de esto es bien distinta, por un lado  esta el  componente económico y por otro la falsa creencia que sólo hace falta disponer de alguno de ellos para solventar una actividad con seguridad.

Evidentemente  no se puede obviar el tema económico, estos materiales son caros aunque si lo analizamos  detalladamente es una inversión única que nos dura para casi  toda la vida y es susceptible de ser usada en varias actividades invernales; pero la peor sin duda es la falsa creencia de que con el Arva es suficiente.

Hay que ser consciente que el 99,99% de las personas rescatadas con vida en una avalancha esta sujeta  a la propia intervención de los  propios compañeros, son pocos los casos en que los grupos de rescate organizados pueden sacar a alguien vivo, aunque ésto no tiene que ser un condicionante para avisar, personalmente recomiendo llamar  el 062 en las CCAA que  cuentan con servicios propios de rescate y no con la Guardia Civil. 

Por este motivo vamos a dar unas referencias que nos hagan reflexionar sobre la necesidad de todos estos componentes:

Arva:  hoy el mercado ha evolucionado y los fabricantes nos ofrecen aparatos con una relación precio-calidad inmejorable; me refiero a los modelos 3 antenas, hoy existen varias psoiilidades en estos modelos y no hace falta escoger el Top de la marca que es el recomendable para profesionales, eso sí hoy el disponer de un Arva 3 antenas es casi una obligación, si bien para ser rescatado sólo hace falta una antena para la buscar es imprescindible disponer de uno de ellos.

Pala: podíamos decir que es la pareja inevitable del Arva y representa el 50% del éxito de un rescate, no nos sirve de nada saber donde esta una victima si no somos capaces de desenterrarlo; si nos atenemos a los gráficos de supervivencia vemos que son los 15 mn primeros los que cuenta con el mayor índice de posibilidad de rescatar a una persona viva, por lo que es fácil de entender que si la pala la lleva el enterrado o un compañero que ha quedado lejos de la zona del alud y necesita remontar la situación se complicará enormemente. Otro aspecto es que la pala debe ser resistente y aunque sea una redundancia debe ser capaz de palear, no todo es nieve polvo, la transformación mecánica que sufre la nieve al desplazarse hace que ésta se endurezca de manera rápida convirtiendo la masa final en un cemento duro  trabajoso. No hace falta llevar un modelo de “albañil” existen modelos ligeros y resistentes capaces de palear cualquier tipo de nieve.

Sonda: el último personaje y  quizá el menos interés despierta, sin embargo su función es indiscutible no sólo nos sirve para localizar a la victima en a fase final de la búsqueda sino también nos ayuda a marcar su posición evitando que otros pisen la zona de enterramiento y  destruyan la porosidad de la cavidad de la víctima, su peso es insignificante y su longitud adecuada es la de 240 mm.

No hace falta decir que el rescatador debe comenzar la búsqueda con todo el equipo  en la mano con el fin de evitar demoras o retrasos, el cronometro empieza desde el mismo momento que se desata la avalancha y no para hasta que la victima es rescatada, el disponer de una mochila donde el material de seguridad este en un único compartimento es algo a considerar a la hora de escoger una mochila para una actividad de esquí de montaña.

Mi intención es  concienciar que independientemente  de los materiales usemos, todos debemos tener claro que  estos tres elementos son indiscutibles y deben ser pieza individual de todos los deportistas invernales, con una  salvedad que tan importante es tenerlos como saber usarlos.

El conocimiento y formación son los mejores aliados que tenemos ante un incidente de avalancha, disponer de elementos adicionales  como Airbags, Aqualung son complementos que pueden ayudar a la supervivencia pero que deben complementar a este Trio..

jueves, 24 de noviembre de 2016

SplitBoard Power Endurence

En nuestro país no hay mucho adepto, pero cada vez más se dejan ver por las montañas y es que uno de los grandes inconvenientes es su poca versatilidad a la hora de la subida y también un poco lo laborioso del montaje en malas condiciones de Meteo.

Aquí pude estar la solución en este modelo que como no lo peor es el precio, esperemos que la cosa baje y que la evolución vaya por ahí.






Datos técnicos:
Longitud 170
Cotas 325/276/305
Radio  Giro 12,5 m
Peso 4,6 Kg
Fijación en carbono de Pierre Gignoux  ascenso y  SPX Hardboot descenso
Precio 2.350€

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Esquí de Montaña en Grupo

Ya lo dice el refrán “dos son compañía y  tres multitud” pero  compartir una actividad es una muy forma agradable de disfrutar de la montaña; no obstante  el esquí de montaña a diferencia de otras disciplinas necesita de diversos matices que contribuyan a que esta actividad se desarrolle de una manera segura y sin incidentes.

 Para la mayoría de los esquiadores de montaña esto es un tema tabú o que se deja a la propia inercia de los que forman el grupo y referirse a ellos puede herir ciertas sensibilidades pero si de verdad queremos disfrutar de una manera segura no podemos obviarlas.

Por este motivo si vamos a plantear una salida en grupo antes hay que pararse a pensar sobre  estos aspectos:
  • La dirección del grupo
  • La comunicación entre todos
  • Comportamiento ascenso/descenso
Uno de los errores habituales es asociar estos conceptos sólo a los recorridos complejos o zonas glaciares de los Alpes, sin entender que es el propio grupo el que genera las situaciones peligrosas.

Dirección del grupo

En todo grupo siempre debería haber una persona que dirija, marque la traza o simplemente valore el estado de la nieve Ya lo dijo Mr. Mark Twigth “En montaña la democracia no existe”  y si la usamos estamos haciendo méritos para  la desgracia, esto último no es suyo pero es un apunte persona. Para muchos esto puede ir en contra de su modo de ver la montaña  pero esconde una gran verdad que es que en todas las actividades tanto de parej@ o grupales siempre hay  alguien que la ejerce, si el grupo no es muy cohesionado  puede estar muy difusa pero al final siempre hay alguien que la asume, eso no significa que sea el mejor pero….. mejor eso que nada.


Obviando estas conjeturas lo mejor sería  establecer una jerarquía (no confundir con dictadura) clara, eso ahorra disgustos, errores de ruta y ayuda a la evolución de los esquiadores de menor nivel.

Una vez elegido o soportado éste va a  ser el responsable de conducir al grupo y tomar decisiones que les afecten (no menospreciar el tema de la responsabilidad civil y las demás implicaciones legales)y por tanto el encargado de realizar las distintas señales.

Comunicación

Poder comunicarse y entenderse son dos principios básicos de a la hora de hacer esquí de montaña, que nos pueden ahorrar más de un malentendido y alguna que otra situación peligrosa.
Está claro que lo más adecuado sería  usar un medio de comunicación “tecnológico”: walkie, Smartphone, pero si nos paramos  un momento a  recapitular veremos que esto es un poco “friki” y alejado de la realidad, hace falta tener cobertura, manipular el aparatito con los guantes etc..  así pues sólo nos queda usar medios más “primitivos” como son los bastones de esquí y de paso reservar estos medios para otras situaciones más importantes.

Usar los bastones como medio de comunicación es muy sencillo, sólo requiere   que todo el grupo o personas implicadas lo conozcan y sepan su significado.

 Donde esta comunicación resulta más importante es en el descenso; una de las partes más escabrosas del esquí de montaña, donde a la pendiente se le une el estado de la nieve y por qué no decirlo nuestro propio estado físico y mental, así pues una pequeña ayudita extra puede ahorrarnos más que un revolcón desagradable, sin tener en cuenta que cada caída en esquí de montaña es una participación en la ruleta de las lesiones.

Para ello aquí os proponemos un sencillo código válido para casí todas las situaciones:

                       Si en parado                                                      No en parado
                 

Atención/Peligro  en este punto  en marcha 
                                                     

                                        Bajar  por  izda huella         Bajar por dcha mi huella


                                                              Stop/ detención en marcha


Comportamiento ascenso/descenso

La parte más “escabrosa” del asunto pero si hay un Lider tiene que haber cierta disciplina, es habitual ver en grupos de esquí de montaña un comportamiento anárquico de sus integrantes, en la mayoría de los casos esta actitud viene  marcada por una particular  interpretación  del “sentimiento de libertad en la montaña”,  una fórmula que   pueden poner en peligro a los demás, por lo que hace necesario saber dónde se mete uno antes de que sea demasiado tarde.

Puede que sea una obviedad pero el verdadero sentido a salir  en grupo es para disfrutar de la compañía si por el contrario se trata de un mero acto de exhibicionismo pues mejor ir sólo. Con esto no queremos demonizar las salidas colectivas  pero si ponerlas en su justo punto.

Lo primero de todo es realizar un completo protocolo de Arva para todos, si esto no se realiza es la primera señal de alarma. Superado este punto deberemos observar un mínimo de comportamiento:

Ascenso

A priori es la parte más sencilla de la evolución de un grupo, sólo con mantener  disciplina de huella evitando la generación de tantas trazas como participantes  suele ser más que suficiente, sin olvidar que   habrá que establecer e ir variando la distancia entre todos los componentes del grupo en función del terreno y las condiciones de la nieve.

Otro aspecto a valorar es el ritmo debería estar adaptado al de menor nivel del grupo, evitando la dispersión del mismo; no es un error realizar subgrupos siempre y cuando se mantenga un contacto visual en todo momento y no quede nadie aislado sin supervisión.

Igualmente se debe aprovechar los descansos para establecer puntos de control de todos los integrantes así podremos comprobar su estado y adoptar las decisiones oportunas al caso.


Descenso
Esta es quizá la parte que más cuesta hacer entender y donde se ve realmente la cohesión del grupo, está claro que el descenso es  la parte más divertida de la actividad y por tanto es esta parte donde más difícil resulta mantener la cohesión.

Uno de los grandes errores es el pensar que la parte difícil de la actividad ha finalizado y que ahora viene el disfrute, nada más lejos de la realidad, el descenso es la pare más comprometida y donde se producen la mayoría de los accidentes.

A la hora de ponerse a bajar es importante imponer cierta disciplina y que la persona que ejerza de líder valore el método y forma de descender, entre sus obligaciones está el de elegir la línea  de descenso y los puntos de reagrupamiento.

La mejor forma es que el Líder descienda primero y establezca en el primer punto de reagrupamiento el método a seguir, usando el código de señales antes mencionado; en todo caso los esquiadores deben respetar estas consignas y mantener en todo momento una distancia de seguridad con los demás.

El descenso se debe hacer de forma escalonada  buscando puntos de reagrupamiento que estén protegidos y que ofrezcan seguridad a todos los componentes del mismo así de esta forma mantendremos el control y vigilancia sobre todos los miembros de forma que siempre haya alguien con visión sobre el grupo.



“Ir en grupo no significa más  seguridad, antes de compartir una actividad infórmate sobre su forma de actuar y si su aptitud concuerda con tu forma de pensar”

viernes, 18 de noviembre de 2016

Y llego la nieve!!

Primera nieve que piso en una temporada que parece que va prometer, por lo menos en el arranque.

Por la zona central no ha caído en la misma proporción que las zonas norte pero algo es algo y pese a que hay poca, las laderas nortes de Peñalara guardan alguna sorpresita para despistados como nosotros.


Esta vez fue  una ruta clásica   como es la subida a Peñalara por el Risco de los Claveles, un bonito itineario que nos permite hacer un recorrido circular  y de paso hacer el ascenso a la reina de la sierra.


Todo el itinerario no presentaba problemas salvo el tramo de ascenso a Claveles donde la nieve que poco a poco se va transformando a hielo  nos hizo recordar que estábamos bajo los efectos del síndrome Calleja/Decathlon y no habíamos contado con esa posibilidad, menos mal que la hora, la presencia de huella y el buscando las zonas más secas nos permitieron pasar eso si con el culillo prieto, ya no tengo edad para los moratones.




 Así pues  no queda otra que ir pensando en desempolvar los crampones y piolet, que vale más que sobren que no que falten.

Con todo una estupenda jornada de montaña con los amigos.